Experimental · Escena

Música experimental argentina

Experimental no quiere decir raro. Quiere decir que la forma también es parte de la obra. Cómo se organiza esa escena en Argentina.

Brunio Who Buenos Aires Lectura de 6 minutos

Un rostro deformado por el movimiento y la interferencia.
UMXN, el hombre programado, personaje de la temporada Brunio's Mind
UMXN, uno de los personajes de Brunio's Mind.

Experimental no quiere decir raro

El malentendido más común es que música experimental quiere decir música difícil, ruidosa o desagradable a propósito. No es eso.

Experimental quiere decir que la forma también es parte de la obra: el proyecto no da por sentado cómo se hace una canción, cómo se publica un disco o dónde se escucha. Puede sonar hermosa y ser experimental. Puede sonar bailable y ser experimental.

La pregunta que separa una cosa de la otra no es "¿esto es raro?" sino "¿esto está aceptando el formato tal como venía, o lo está discutiendo?".

Las formas que toma en Argentina

La escena argentina no es una sola. Conviven por lo menos cinco maneras distintas de experimentar, y alguien metido en una puede no conocer las otras:

La pregunta no es si suena raro. Es si está discutiendo el formato.

Un rostro deformado por el movimiento y la interferencia.

Una tradición vieja

La experimentación no es nueva acá. El rock argentino la incorporó desde temprano: los discos conceptuales de los setenta ya estaban discutiendo qué podía ser un álbum, y el tango había hecho su propia pelea antes, cuando Piazzolla le metió jazz y música contemporánea y buena parte del ambiente le dijo que eso no era tango.

Esa historia está contada con más detalle en álbumes conceptuales argentinos.

Experimentar con la estructura, no sólo con el sonido

La rama que más creció últimamente no es la del sonido raro: es la de la estructura. Proyectos que en vez de preguntarse cómo hacer una canción distinta, se preguntan cómo organizar una obra distinta.

Algunas de esas preguntas:

Un caso: música que funciona como serie

Brunio Who trabaja esa última rama. Está armado por temporadas: cada temporada cambia de sonido, de estética y de universo —la primera era funk, disco e indie dance; la actual es tango y hip hop— pero todas forman parte de una misma historia, y esa historia tiene un final establecido.

Lo experimental ahí no está en que suene raro: suena bastante directo. Está en que el cambio de género entre temporadas es una decisión de forma, no una crisis de identidad, y en que el proyecto acepta terminarse.

Una canción para escuchar el costado más suelto: Oda a la Locura.

Cómo entrar sin perderse

Tres consejos que sirven para cualquier escena experimental: