Hay una escena, y llena clubes
El funk argentino no es un revival ni una curiosidad: es una escena que creció de manera sostenida en los últimos años y que hoy tiene circuito propio. Ciclos como el Buenos Aires Soul Club o las jam de funk en bares de la ciudad juntan músicos y público todas las semanas.
Es una escena de tocar. El funk es difícil de fingir: necesita banda, necesita ensayo y necesita gente que sepa tocar en grupo. Eso la mantiene bastante honesta.
De dónde viene
El soul y el funk entraron a la Argentina bastante temprano, filtrados por el rock nacional y por la música bailable de los setenta y ochenta. Durante mucho tiempo no fueron un género con nombre propio acá: eran un ingrediente dentro de otra cosa.
Lo que cambió en la última década es que dejó de ser un ingrediente y pasó a ser el plato: bandas que se presentan directamente como bandas de funk, con sección de vientos, y que no necesitan disculparse por eso.
Quién está tocando hoy
- Palta & The Mood — más de diez años en la escena, funk directo con algo de jazz en los arreglos y una sección de vientos que es media banda.
- De La Rivera — dos hermanos y un primo desde Villa María, Córdoba. Una prueba de que la escena no es sólo porteña.
- Saavedra Funk — cruce de funk y house, con saxo, flauta traversa y sintetizadores analógicos junto a los instrumentos en vivo.
- Lopsis — se mueve entre el rock alternativo, el disco, el pop y el funk sin quedarse en ninguno.
- Ninja BB — cruce de hip hop, soul, funk y rap.
El funk es difícil de fingir: necesita banda, ensayo y gente que sepa tocar junta.
Las ramas de la escena
Bajo el mismo paraguas conviven cosas bastante distintas:
- Funk clásico — con la sección de vientos adelante y la referencia puesta en los setenta.
- Funk con electrónica — donde la base es programada y los instrumentos entran arriba.
- Soul y R&B — más cerca de la voz y de la canción que del groove.
- Cruces con el hip hop — que es de donde salió buena parte del sampleo del rap desde siempre.
Un caso: funk, disco y una sitcom musical
Dentro de los proyectos que trabajaron esa zona está la primera temporada de Brunio Who. Brunio's Mind son dieciséis canciones entre el funk, el disco y el indie dance, dentro de un universo de máscaras y personalidades que terminó funcionando como una especie de sitcom musical surrealista.
Es un caso raro en la escena porque el funk ahí no es sólo el género: es el vehículo de una narrativa con personajes propios —King, Night, UMXN, Ca$h, Sexsy, Beat— y con un cortometraje que cierra el ciclo.
Por dónde empezar
Si querés entrar a la escena, lo mejor es ver una banda en vivo: el funk grabado es la mitad del asunto. Y si querés algo para escuchar antes, Brunio's Mind funciona bien como puerta, porque tiene el groove y además una historia que lo sostiene.
Si te interesa más la parte de escena independiente en general, seguí por indie argentino o por artistas emergentes.